10/05/2020

Castilla La Mancha ante el reto de atraer inversión extranjera tras el covid-19

Parece que fue hace siglos cuando escribíamos a finales de 2019 respecto a las incertidumbres y aspectos que iban a conformar el escenario del comercio internacional para el año 2020, ilusos nosotros centrando el artículo en el Brexit sin acuerdo y en las confrontaciones de ámbito geopolítico y comercial existentes entre diversas economías, principalmente entre EE.UU. y China.
 
La pandemia, inimaginable entonces, del covid-19 ha dejado en un segundo plano, y a mucha distancia, cualquier otro tema. Todavía con gran incertidumbre ante lo que va a acontecer en el futuro, pero ya es posible observar ciertos pronósticos sobre cómo va a afectar la pandemia sobre los flujos de comercio e inversión internacional y el nuevo papel que tendrán que jugar las agencias de promoción y atracción de inversiones en este nuevo contexto y en especial IPEX para mantener y apoyar las decisiones de localización de empresas extranjeras en Castilla-La Mancha:
 

  • La primera consecuencia económica de la pandemia es una recesión económica global en 2020 pronosticada por todos los organismos internacionales por la reducción de la actividad económica y el impacto negativo sobre la renta de ciudadanos y empresas, especialmente pymes, que va a requerir de importantes medidas de política fiscal por parte de los gobiernos para su mitigación, facilitando la liquidez y solvencia de las empresas y hogares afectados, y poder restablecer una senda de recuperación lo antes posible.

 

  • Los países que apliquen estas medidas van a incurrir en importantes déficits presupuestarios, comprensible a corto plazo, pero que les va a obligar a tomar medidas de reorientación presupuestaria a medio y largo plazo. Además, una respuesta descoordinada a escala global puede generar desequilibrios que incidan sobre el comercio internacional.

 

  • En nuestro entorno comunitario, es clave sustentar un programa coordinado y efectivo que permita acelerar la recuperación de la Unión Europea en su conjunto y en especial de los principales países impactados, principalmente España e Italia, y dar una respuesta a la crisis bajo el clásico concepto de “Más Europa” frente al euroescepticismo que fomenten movimientos contrarios.

 

  • Las necesidades de liquidez sobrevenida por la paralización de la actividad pone en una situación de especial vulnerabilidad al tejido de pequeñas y medidas empresas (pymes), lo que hace necesario adoptar medidas que les permita sobrevivir a la crisis y recuperar su actividad ordinaria durante la fase posterior de recuperación, que puede dilatarse más tiempo de lo inicialmente previsto al inicio de la pandemia y alargarse a 2022.

 

  • El contexto para IPEX y el resto de las agencias de atracción de inversiones a nivel mundial será más complejo en el futuro a corto plazo, marcado por la suspensión o retraso de las decisiones en materia de localización de inversiones productivas y fusiones y adquisiciones empresariales hasta un momento con más certidumbre, afectando a los flujos de inversión directa internacional que van a experimentar una abrupta caída del 40% en 2020-2021 pronosticado por UNCTAD.

 

  • Con unos países y áreas geográficas cada vez más integrados, la pandemia ha supuesto una disrupción histórica en las cadenas globales de valor, inicialmente desde China como principal productor de bienes a escala global pero extendiéndose al resto de países productores y mercados de consumo. La crisis ha puesto de manifiesto las debilidades allí donde existe una mayor dependencia de un área geográfica como suministrador único o una escasa diversificación de la demanda, y con las economías emergentes y en desarrollo como las áreas más vulnerables a la pandemia y la crisis económica que le seguirá.

 

  • A pesar de que la crisis puede dar alas a los movimientos que abogan por más proteccionismo y control sobre las inversiones extranjeras, la salida a esta debe estar marcada por una mayor coordinación, cooperación e integración entre países para poner los medios para evitar no solo el impacto en vidas y en los sistemas sanitarios sino también el impacto económico a escala global.

 

  • En este sentido creemos que surgirán nuevas oportunidades para empresas, economías y regiones ante un posible y deseado aumento de la complejidad de las cadenas de suministros y la adquisición de un papel de relevancia aquellas localizaciones próximas de producción (nearshore) para tener una respuesta ágil y rápida, así como nuevos centros de producción y servicios offshore no solo concentrados en Asia que permita una diversificación de riesgos en la cadena de valor.
     

Se avecinan meses difíciles que van a obligar a las empresas y economías a dedicar todas sus capacidades e ingenio para superar la situación actual, pero creemos que es un reto y oportunidad que puede permitir fortalecer la economía de Castilla-La Mancha y fomentar la atracción de empresas extranjeras a la región. El nuevo contexto obliga a rediseñar y a adoptar nuevos enfoques de actuación para conseguir que las empresas extranjeras decidan instalarse en Castilla-La Mancha:
 

  • Facilitar: Incidir en los mecanismos y actuaciones que faciliten de manera efectiva la implantación de las empresas extranjeras en Castilla-La Mancha, reduciendo las barreras burocráticas y de información a las que se enfrenta un inversor. Ello requiere de nuevas herramientas de inteligencia de mercados, así como de una efectiva coordinación institucional en la generación de información y apoyo al inversor en todas las fases, convirtiéndose IPEX en el acompañante institucional del inversor con la Administración. Este enfoque pone en valor la orientación estratégica  y los pasos ya avanzados por Castilla-La Mancha de cara a facilitar y fomentar la inversión en la región con el Plan Adelante 2020-2023 que sitúa la inversión empresarial y la internacionalización entre los ejes prioritarios del plan así como el proyecto de Ley de Acompañamiento a Inversiones Empresariales Estratégicas que debe suponer de facto la agilización de trámites y plazos para la puesta en marcha de iniciativas empresariales en la región.

 

  • Ayudar: como resalta UNCTAD, el tejido empresarial va a afrontar un importante stress financiero y de liquidez en próximos meses, lo que otorga un papel relevante a la disponibilidad de líneas de ayudas directas, líneas de financiación e incentivos fiscales para el tejido empresarial. En este sentido, Castilla-La Mancha ya ha puesto en marcha un plan de medidas extraordinarias con una importante orientación a apoyar al tejido empresarial de cara a la reactivación económica y el mantenimiento del empleo, que se une a los programas de ayuda y financiación de ámbito nacional. No solo es esencial la existencia de estas ayudas, sino el papel de IPEX como punto de referencia para que las empresas extranjeras puedan tener conocimiento estas y los trámites necesarios para que puedan recibirlas de manera ágil y efectiva.

 

  • Escuchar, cuidar y acompañar: las empresas ya instaladas van a enfrentarse a un contexto de crisis económica, lo que nos obliga a fortalecer las actividades de retención y aftercare de las empresas ya instaladas, escuchar sus inquietudes y problemas y facilitar canales de información y soporte de cara a reducirlos, como pueden ser entre otras la generación de información relevante, la gestión de las ayudas y líneas de liquidez puestas a disposición por la crisis, mantener información actualizada sobre restricciones y nuevos trámites, y canalizar todo lo aprendido de los inversores para mejorar el clima de negocios (policy advocacy).

 

  • Modernización digital: La pandemia va a obligar a rediseñar las estrategias de comunicación y marketing con los potenciales inversores, obligando a nuevas herramientas y canales de información online frente a actividades presenciales y offline.

 

  • Cooperar: con un posible cambio en el paradigma de las cadenas globales de valor hacia una mayor diversificación geográfica y hacia localizaciones cercanas de producción (nearshore) se van a generar oportunidades para tender puentes de cooperación entre el tejido productivo local como proveedores y las empresas extranjeras instaladas o que se instalen, aumentando el impacto económico de éstas.

 

  • Aprovechar las nuevas oportunidades: aun en este entorno de incertidumbre, se observan algunos sectores que van a adquirir importancia tras la crisis, como el sector de nuevas tecnologías, ciberseguridad, seguridad sanitaria y biotecnología, e-commerce y el sector logístico y de distribución, entre otros. Así mismo, es previsible un fomento de la reindustrialización de nuestro territorio con un enfoque hacia la I+D+i y a reducir la dependencia del exterior en sectores industriales que la pandemia ha puesto de manifiesto como estratégicos y esenciales. Castilla-La Mancha puede y debe aprovechar sus fortalezas y ventajas competitivas que permitan atraer proyectos de inversión y generación de empleo en estos sectores.

 

  • Fomentar la sostenibilidad y la calidad de vida: la crisis no debe ser un impedimento para seguir la orientación hacia una economía y sociedad más sostenible y Castilla-La Mancha puede ser uno de los grandes beneficiados en este sentido. A las ventajas y oportunidades que se ofrecen para sectores y servicios asociados a la sostenibilidad e innovación se une el más que posible cambio en los hábitos sociales, de vida y de trabajo con la emergencia del teletrabajo como un elemento que ha venido para quedarse. Así, frente a la alternativa de residir en áreas masificadas cercanas a los centros de trabajo, ahora aparece la oportunidad para atraer talento y nuevos residentes, poniendo en valor la cercanía a espacios naturales, la sostenibilidad y la existencia de las infraestructuras adecuadas de índole tecnológico, sanitario, social, educativo y cultural que favorezcan la calidad de vida.

 

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